Salva de la Puente

Pensamientos & código

F.A.Q sobre Estados Unidos II

Casi un año en Estados Unidos. ¿Y qué ha pasado? Que terminamos de amueblar la casa, por ejemplo. Y un montón de cosas más que os contamos a continuación.

¡Un mes para el año en los Estados Unidos de América! Nos damos cuenta de ello en el momento de escribir estas líneas. Y parece muchísimo menos porque somos conscientes de que nos queda un mundo por descubrir.

Ha pasado tiempo y era hora de publicar la segunda parte del F.A.Q sobre Estados Unidos. Primera parte aquí.

¿Cómo va la COVID? ¿Estáis vacunados?

Estamos vacunados. Nos vacunamos el 1 de abril, día de los inocentes, en Estados Unidos (April fools' day). También nos llegó la PS5 –y esto no es una broma–. Así que vamos servidos.

Se acababa de habilitar la vacuna para menores de 30 años en el estado de Nueva York y no había citas. En el trabajo incluso preguntaban "cuál era el truco" para conseguir una. Y, precisamente por el trabajo, nos llegó un chivatazo de que en Ossining, un pueblo a unos 20 minutos al Norte de White Plains, ponían vacunas sin cita previa. Tardamos cero en pertrecharnos, coger el coche, y marchar para allá.

No encontrábamos la farmacia. En su lugar había una droguería (una droguería de las de España) que vendía velas con santos, chucherías, marcos de fotos, gafas "de cerca", regalos y otras chorradas. Entramos de todas formas, porque el nombre del lugar coincidía con la referencia que nos habían dado y, al fondo, entre los pintauñas, las tarjetas de felicitación y las chocolatinas, ¡estaba el mostrador de la farmacia!

Allí un señor con bata, que se nos presentó como el "hombre más solicitado de los alrededores, en estos momentos", nos pinchó a ambos, nos dieron unas tarjetas de vacunación cutres, con nuestro nombre mal puesto (al menos el mío, para variar), esperamos 15 minutos, y a casa. Lo bueno es que era la vacuna de Janssen, por lo que una dosis representa la pauta completa.

Ese fin de semana íbamos a ver los cerezos en flor, en Manhattan, aprovechando que venía una amiga del curro. Sin embargo, Bea se puso malísima. Ambos teníamos el brazo dolorido y yo estaba cansado, pero a Bea le dio fuerte: tuvo fiebre durante más de 24 horas. Afortunadamente, pasado el fin de semana, ambos nos encontrábamos bien... y hasta el día de hoy.

En cuanto a la situación del COVID, en el estado de Nueva York alcanzamos el 70% de población vacunada, y se hicieron optativas todas las restricciones, para aquellos completamente vacunados.

No obstante, los casos por variante delta se han incrementado de manera alarmante y en algunos lugares. Donde el porcentaje de población vacunada es menor se han reinstaurado algunas medidas de prevención y, pensamos, que las mascarillas terminarán volviendo a Nueva York.

¿Cómo es el tiempo? ¿Hace mucho frío? ¿Nieva? ¿Hay tornados?

¡Hay estaciones! Y sí, es raro porque el clima de Madrid, al que estábamos acostumbrados, no presenta tanta variación entre las distintas estaciones. En Nueva York puedes disfrutar de los tonos cálidos del otoño y la caída de las hojas; inviernos fríos, con mucha nieve y bosques pelaos; primaveras de lluvia y flores, una verdadera explosión de color; y veranos de verde intenso, con la vegetación de los bosques que parece engullir las carreteras, y cielos que recuerdan a producciones de Disney o Estudio Ghibli.

Hace poco dieron alerta de tornado. No pasó na'. Nos recordó a diciembre, entonces pasamos miedo. Estábamos en una tienda de decoración estacional, llamada Christmas Tree Shops andThat! cuando comenzaron a sonar todos los móviles de quienes estábamos en la tienda, para advertir de una alerta de tornado en la zona, que nos aconsejaba buscar refugio.

Afortunadamente no pasó nada, salvo que llovía de forma demencial y el viento se hacía oír como si el vendaval estuviese dentro del establecimiento. Nos quedamos mirando la lluvia durante diez minutos, y pudimos coger el coche y llegar a casa. Pero el susto no nos lo quita nadie.

Ilustración en pixel-art de Salva y Bea caminando por un paisaje mientras pasan las estaciones.
Un año por Nueva York. –Ilustración por Beatriz Alonso Carvajales.

¿Cómo fueron Acción de Gracias? ¿Y Navidad?

"Como Navidad, pero sin regalos". Para muchos de mis compañeros, Acción de Gracias es la mejor fiesta del año. Es como Navidad, en el sentido de que se visita a la familia, es festivo, los comercios cierran y se respira un ambiente de comunidad. Pero no hay tradición de regalar, y no le acompaña una campaña de marketing tan importante como la de Navidad.

De hecho, el Black Friday (ese día, popularizado en España, gracias a las ofertas de Amazon) es al día siguiente y representa el comienzo de la campaña de Navidad, por lo que muchos comercios ofrecen grandes descuentos.

Habíamos comprado ya todo lo necesario para hornear nuestro pavo cuando Mariel, Isma y Gabi, unos amigos españoles, nos invitaron a compartir ese día con ellos. Mariel quería que disfrutáramos la experiencia americana completa y no sólo hubo pavo, también lo acompañaba el clásico relleno de salchichas y pan, la salsa gravy, las verduras al horno, patatas asadas y puré de patata dulce con marshmallows (esta "guarrada" está estupenda).

El postre lo pusimos nosotros: pastel duro de nueces pecanas. "Duro" como en "turrón duro".

La recepción de nuestro apartamento se decora de acuerdo con la festividad del momento, y para Acción de Gracias pudimos contribuir a un mural donde mostrar nuestro agradecimiento por aquello que quisiéramos homenajear.

Para Nochebuena cocinamos meatloaf, que se ha convertido en una de mis comidas favoritas. Usamos bulbo de hinojo, que no lo habíamos usado nunca, y le dio un toque espectacular. Hicimos las llamadas de rigor a España y nos coordinamos con unos colegas en Boston para cenar "juntos", por videoconferencia. Mariel, Isma y Gabi nos invitaron a Nochevieja y Año Nuevo.

¿Y Halloween? ¿Hicisteis "truco o trato"?

Halloween fue la primera fiesta que celebramos aquí. Sirvió de introducción a cómo los estadounidenses vivían las fiestas. La gerencia del edificio, por ejemplo, organizó un par de concursos de decoración de puertas y de disfraces de mascotas. Otros años, ha habido talleres presenciales.

Para Halloween nos preparamos bien. Demasiado bien. Y compramos treats (que no son tanto "chuches" como chocolatinas de diversa índole) y preparamos algunas bolsas (¡como cuarenta!), todo para que, finalmente, aconsejaran no hacer "truco o trato" en el edificio. :(

Una lástima, aunque donamos algunas de las bolsas a recepción (y esa misma tarde ya no quedaba ni una) y hubo un niño, ¡uno!, disfrazado de Spiderman, que sí llamó a nuestra puerta y se llevó sus treats.

¿Es muy caro Nueva York?

Es bastante caro. Hay cosas que son desproporcionadas para lo que estamos acostumbrados en España. Nuestra casa, que es un piso de unos 90 metros cuadrados, de dos habitaciones, son 2900 dólares de alquiler. Que sí, que estamos pagando recepción, zonas comunes y gaitas. Pero ¡¿tres mil pavos?! Más suministros, claro.

¿Salir a comer dos personas, de restaurante, con bebida, postre y propina? Pues menos de 60 dólares por persona es difícil. También es verdad que hay cuatro sitios cutres, donde todo está bueno, y comen dos personas por 30 pavos. Y, si no te importa la "comida rápida" entonces, puedes comer por 10 dólares, y comer bastante cantidad.

Con el seguro del coche hemos tenido suerte, pero son 800 pavazos cada seis meses. La ropa es algo que parece más barata (depende mucho del sitio, aunque es fácil encontrar descuentos de marcas buenas) y la compra semanal es un 30% más cara. El seguro médico puede ser más de 6000 dólares al año. El médico, al que ya hemos ido para la revisión anual, nos salió por trescientos y pico dólares por persona una consulta y unos análisis de sangre (que pagó el seguro, pero la factura indica setecientos dólares). En fin, un disparate cuando sumas los gastos mensuales.

La gasolina es barata: está a la mitad que en España.

¿Es bonito Nueva York? ¿Qué se puede visitar por allí?

Nueva York es precioso. Sus carreteras atraviesan bosques y lagos. La planificación de las carreteras contrasta con el paisaje español, como si a los americanos no les importara rodear unas cuantas montañas y lagos, donde un español habría tirado unos túneles y cuatro puentes, con tal de ir recto. No es que sea mejor ni peor, es que es distinto.

Siempre que Bea y yo habíamos visitado Nueva York, antes de mudarnos, lo habíamos hecho en otoño o en invierno. Pero es que en primavera y verano no decae. Ves de todo: tormentas eléctricas, lluvias torrenciales que causan inundaciones repentinas, niebla de no ver tres en un burro, calor sofocante, vientos hipo huracanados, nieve de un metro de alto...

No es raro encontrar animales cruzando caminos y carreteras, incluso adentrándose en núcleos urbanos. En verano, por las noches, hay luciérnagas y todo parece una puñetera peli de Disney... aunque los ciervos tienen garrapatas que pueden transmitir la enfermedad de Lyme, que te puede dejar tonto, o matar, en el peor de los casos.

Durante este tiempo hicimos una excursión al norte del estado, a los fingers y visitamos algunas gargantas naturales con varios saltos y cascadas. La atracción principal, el parque nacional de Watkins Glen, perfectamente adaptado para disfrutar de la garganta del río y sus numerosas cascadas. Espectacular.

La ribera del Hudson también es preciosa y muchas poblaciones, a la orilla del río, tienen tramos caminables con parques y pequeños puertos.

Si, como a mí, te gusta conducir, encontrarás mucha satisfacción en atravesar esas carreteras de bosque, tanto de día por sus colores, como de noche por su atmósfera inquietante y misteriosa.

Por supuesto, pasear Manhattan es siempre una experiencia distinta, una explosión de arquitectura, con multitud de rincones interesantes y buena gastronomía por descubrir.

En Manhattan hemos visitado Central Park, High Lane (que es un parque elevado, en una antigua línea de tren), museos como el MoMa, el Intrepid –un portaaviones museo–, la Artech House de Google, la Biblioteca Pública de NYC, Bryant Park. También las zonas de Hudson Yards, Korea Town, el barrio chino, Meatpacking District, Battery Park, el World Trade Center, Wall Street, DUMBO, el puente de Brookling... Y hemos subido al Top of the Rock y al Empire State Building, entre otras muchas cosas. Describir Manhattan llevaría entradas completas.

¿Y fuera del estado? ¿Qué habéis visitado?

En general nos movemos por los estados vecinos y, aunque por el momento hemos pasado la mayor parte del tiempo en NY, también hemos visitado Connecticut, Massachusets, Rhode Island y Nueva Jersey.

En Connecticut hay un pueblo que nos encanta, llamado Mystic. Aparte de ser encantador, con un puente levadizo y un paseo por el río, también cuenta con una pizzería famosa (aparece en la película Mystic Pizza), entre otros muchos establecimientos pintorescos: tiendas de regalos, librerías, tés y especias, pastelerías... Además de un centro comercial organizado como si fuera otro pueblo, aledaño, en el que puedes encontrar MÁS tiendas curiosas como una de aceites, vinagres y miel. Alucinante.

En Connecticut también hemos visitado New Haven, famosa por la Universidad de Yale. Estuvimos en un sitio que dice haber inventado la hamburguesa: Louis' Lunch. Bueno, en verdad dice que la lleva sirviendo de la misma forma desde que abrió en 1895. Esto es, en pan de sándwich tostado y dos variantes, con y sin queso.

En Rhode Island visitamos Newport y Providence. Newport es precioso, una ciudad de playa con mucha naturaleza y ambiente. Tiene un paseo que bordea la costa y deja a un lado el mar y, al otro, las grandes mansiones de la ciudad, incluyendo los terrenos y edificios de la universidad. También tiene una carretera, el Ocean Drive, que se popularizó por conectar muchas mansiones de los ricachones de la zona y se podía ir por ella luciendo Rolls Royce. El paisaje es una pasada que incluye pequeñas calas, barquitos, playas de roca y casoplones.

Como amantes de Lovecraft, no podíamos dejar de visitar Providence, su ciudad natal, y lugar de descanso, puesto que está enterrado en el cementerio local. El cementerio, por cierto, es una pasada. Fuimos en otoño, en un día gris y la atmósfera era maravillosamente acertada.

En Massachusetts, hemos visitado Boston, Salem y Cape Cod. Boston nos gustó mucho, vistamos los campus de Harvard y el MIT, que son espectaculares, cada uno a su manera.

Visitamos Harvard durante el conteo posterior a las elecciones de 2020, y Biden ganó mientras estábamos allí. Nos lo gritó una señora por la calle. Fue impresionante: las calles se llenaron de repente con coches con banderas, gente con pancartas, gritos y celebración. Nos sentimos parte de un momento histórico.

El mismo día visitamos el centro de Boston y el puerto, nos hicimos una ruta llamada Freedom Trail que incluye localizaciones históricas como la Old State House, la estatua de Benjamin Franklin, los cementerios de King's Chapel y Granary...

Durante las últimas vacaciones, añadimos Cape Cod y Salem a la lista de destinos visitados. Cape Cod es la región donde se grabó Tiburón, y recuerda constantemente a la película –no nadamos con tiburones, pero vimos carteles de precaución en las playas–. Cape Cod es una colección de pueblos costeros, faros, playas, rías, donde las casas cuentan con sus propios embarcaderos. Tenemos que volver y alquilar una de esas casitas.

Salem, la ciudad de las brujas, es un pueblo turístico de casitas de época, museos (de pago), tiendas "de magia" y lectura de manos. Sin pagar, no encuentras mucha historia en las calles. El cementerio alberga un monumento reconociendo a las víctimas de los juicios de brujería y ya está. Dicen que el momento estrella para visitarlo es Halloween y tendríamos que volver por esas fechas.

Finalmente, en una corta visita, condujimos hasta la desembocadura del Hudson en Nueva Jersey, con sus vistas a la Ciudad que Nunca Duerme.

¿Qué tal la comida? ¿Echáis de menos el jamón serrano?

Siempre echamos de menos el jamón serrano. Y el fuet también.

Ahora, dicho esto, la comida muy bien. White Plains está lleno de restaurantes y es difícil encontrar uno donde no comas decentemente. En Manhattan la cosa es exagerada. Podéis colocaros sobre el mapa de la isla, elegir un punto al azar, hacer zoom y os garantizo que, en un radio de menos de un kilómetro, hay un sitio con miles de valoraciones y más de cuatro estrellas en Google.

Como curiosidad, hay que decir que los restaurantes de por aquí tienen la cocina abierta de principio a fin y, aunque haya ciertas horas típicas para la cena o el almuerzo, puedes ir en cualquier momento y encargar comida. Y muchos de ellos cierran tarde, como a las 11.00.

Celebrar Acción de Gracias y Navidad nos ha dado la oportunidad de cocinar algunos de los platos típicos: pavo al horno, tarta de nueces pecanas y meatloaf (pastel de carne). Y no vamos a parar aquí. De hecho, pedimos algunos productos españoles a https://elrinconcitodeyolanda.com y Yolanda nos mandó un calendario para 2021 con recetas nacionales. Vamos a hacer buen uso de él. :)

La cesta de la compra es un 30% más cara que en España y el súper oferta una variedad pasmosa: un mínimo de cuatro o cinco tipos de leche, cremas, arroces, pastas o azúcar distintos; multitud de frutos secos, galletas, cereales, sabores de Oreo que no creerías; todo tipo de comidas congeladas, ¡pizzas con base de cruasán!, estantes dedicados sólo a bacon; docenas de tipos de patatas fritas, aperitivos de pretzel, aperitivos de queso, fiambres ahumados, cientos de especias, salsas y condimentos, tipos y tipos de verduras, hortalizas, bulbos, frutas, y una carne estupenda.

Es cierto, no se come como en España. Tampoco los hábitos son los mismos. En España, la relación calidad/precio de cualquier bar o restaurante está muy por encima de lo que se encuentra por aquí. En casa, no obstante, la cocina está muy igualada.

¿Y la cerveza?

De variedad no nos podemos quejar. Los Estados Unidos son un país cervecero y se nota en los pasillos de los supermercados, las tiendas especializadas, y las fábricas independientes.

Por aquí hay mucha NEIPA, como cabría esperar, que es una IPA de la zona de Nueva Inglaterra (New England IPA). Como las IPA, pone mucho énfasis en el amargor y los sabores derivados, como cítricos, frutas tropicales, notas florares, etc. A diferencia de la IPA, las NEIPA son turbias, más pesadas y densas, y más opacas.

La cervecera local, más conocida del condado de Weschester, es Captain Lawrence. Nuestras preferidas, entre su repertorio, Orbital Tilt y Citra Dreams, dos NEIPA (si las buscáis, igual os aparecen como hazy IPA).

Cervezas que no suelen falta en la nevera son también la Blood Orange IPA, de 21st Amendment Brewery, y la pilsner Crisp, de Six Point Brewery, que se ha convertido en una de mis favoritas.

Podría ser más barata, eso sí. Como el servicio es caro, beber en un bar o restaurante es caro. La pinta puede salir entre los $7 y los $13. No obstante, beber en casa es de tres a cuatro veces más barato, y con la oferta disponible, resulta la mejor opción. Así que cada vez que vamos al supermercado, estamos ojo avizor de si hay alguna novedad que no hayamos probado.

De cuando en cuando vamos a una tienda especializada aquí cerca, que pasó inadvertida para nosotros cuando llegamos, pues lucía un enorme cartel de Heineken. Acostumbrados a España, pensamos que vendería cerveza normal y corriente, de grandes marcas. Pero no: venden, principalmente, género de cerveceras independientes de todo Estados Unidos, e importan de Europa también, por si nos ataca la nostalgia.

¿Vais a tiraros otros 6 meses hasta publicar el siguiente F.A.Q?

Puede. Aunque si no queréis esperar tanto, Bea publica pequeñas crónicas en su blog, a un ritmo más frecuente. Podéis ampliar y adelantar muchos temas allí.